666 Carretera Dylan: octubre 2008

viernes, octubre 31, 2008

Arte, Psicología y Bohemia

El arte es un acto imprescindible para el ser humano de comunicación, en el cual se expresa emociones, ideas o una opinión de la visión personal del autor con la sociedad y el mundo en el cual se encuentra inserto, a través de ideas lingüísticas, de la pintura, en lo musical, o haciendo combinaciones. Es más, el arte fue nuestra primera forma de comunicarnos, en nuestra era primitiva a través de los primeros dibujos en cuevas, lo cual puedo decir que el arte como tal atraviesa nuestros genes y actuamos como tal expresamos y sentimos nuestros sentimientos, ideas, etc. Vigotsky (psicólogo ruso) afirma en su libro “Psicología del Arte” una bella frase: “el acto de crear una obra artística no es un acto místico o divino de nuestra alma, sino que un acto tan real como el resto de los movimientos de nuestro cuerpo, sólo que es mucho más complejo”, o sea, que el arte pasa a ser algo tan necesario como el acto de respirar, caminar, besar, leer, lo cual también comprendemos en que el arte, a la vez, es percepción y sensación de nuestros sentidos, y así nuestro motor de conexión con el mundo. Freud explicaría en darle una respuesta a la fluidez de la pulsión (en este caso en lo artístico) en lo que es el acto de la sublimación definiéndolo como un mecanismo de defensa que consiste en cambiar el objeto pulsional de deseo (ya que todos nuestros deseos o pulsión debieran ser reprimidos e instalados en lo inconciente) en otro objeto, para dirigirlo y engañar a nuestro conciente y hacerlo pasar por un “camino” con connotación de prestigio social para la persona, como lo es el arte, la religión, la política, la ciencia, etc. Es por esto que la bohemia da un espacio en que artistas e intelectuales puedan dejarse fluir con libertad en conversaciones o en creaciones artísticas (por tan solo nombrar dos situaciones), ya que muy bien con la ayuda de un buen trago o unas cervezas (desinhibidor) y el buen amigo cigarro (activante neuronal) logra que el acto posible, por ejemplo, de que un poeta pueda sentarse y escribir largas horas de la noche (que nunca terminan) en crear y crear en una hoja sea de papel, o servilleta, o de de confort, etc., o que las personas que compongan el bar bohemio de ocasión pueda destilar conversaciones que conlleve a más que una conversación, a un acto como tal de arte. En resumen, al hecho de ser o estar en la bohemia misma del bar de ocasión, es desde ya un acto bohemio en que el arte asume como un medio de creación, y que la psicología trata de explicarlo en como el ser humano produce toda esa fuerza de la libido de la psiquis en el acto mismo de la creación.

domingo, octubre 19, 2008

All Along The Watchtower - Bob Dylan



A lo largo de la Atalaya


"Tiene que haber una salida"
dijo el bufón al ladrón
"hay demasiada confusión
no encuentro respiro,
los hombres de negocio se beben mi vino,
los campesinos trabajan mi tierra,
pero ninguno de ellos
conoce el valor de esas cosas".


"No hay razón para excitarse"
dijo amablemente el ladrón
"muchos de entre nosotros
piensan que la vida es sólo una broma,
pero tú y yo ya hemos pasado por eso
y ése no es nuestro destino,
así que ahora dejémonos de falsedades,
se está haciendo tarde".


A lo largo de la atalaya
los príncipes vigilaban el paisaje
mientras todas las mujeres iban y venían
y también sirvientes, descalzos.
A lo lejos un gato montés gruñó
dos jinetes se acercaban,
el viento empezó a aullar.


Comentario:


Lo primero que pensé al escuchar esta canción fue en un "algo que tiene", lo cual me llevo a traducirla y a darme cuenta de que este poema-canción está escrita con una claridad tremenda. Por eso la desglosé y la analizé. Vamos por parte:

Lo primero que llama la atención son los dos primeros versos, haciendo alusión a la conversación entre un bufón y el ladrón. Si pensamos lo que la sociedad en si teme, disgrega, aparta y encierra en edificios para que no se vean, son a los locos y a los ladrones (el manicomio y la cárcel): al primero porque vive en aquel mundo de la incomprensión, donde no existe la ética y la moral, en el mundo de la locura, algo que no reconoce la sociedad post-modernista como parte natural de nuestra manera intrínseca de nuestra personalidad. Al segundo, por un efecto de miedo, violencia y temor a perder valores económicos, a que te mate y el tipo no sepa medir consecuencias, pero mas allá, es un tema que no se comprende desde el punto de vista del mismo ladrón o de la persona que asalta, ya que es el significado claro de nuestra sociedad rica en valores consumistas y de apariencias, pensando en las faltas de oportunidad, en la educación, en la cultura. Al fin y al cabo es la manera que aprendio a sobrevivir en este mundo, apartado, con carencias, en la periferia. Los dos estados, son controles sociales de poder que manejan, rehusando así que son parte de la sociedad, en la cual el énfasis está en dejarlos de lado, y no hacernos más cargo que encerrarlos en un edificio, mantenerlos la mayor cantidad de tiempo posible (ojalá toda la vida) y que no disturben a la persona "normal" de su quehacer habitual. Dylan no por nada hace esa conversación, en el inicio de esta canción y la mantiene con los siguientes dos versos, en donde la confusión o lo que debiera ser normal o estar bien o no esta claro o indelimitado, por último, se nota a leguas de realidad. Después, ¿qué está bien: el ladrón hombre de negocio que se bebe el vino o el campesino-loco que trabaja la tierra día, tarde y noche sin parar? Que buen remate final Dylanesco en esta primera estrofa: Ninguno de los dos sabe el valor de las cosas, de aquellas cosas que realmente son valiosas en nuestra sociedad, o más profundamente, lo que es para cada ser humano: el amor, la solidaridad, el hacer un buen mundo de verdad. Y con verdad.

Y es ironía metafórica la de Dylan, ya que él nos cuenta en estos versos que el ser humano en esta etapa post-modernista (Dylan escribiría esta canción en el año 1967, para el disco "Jhon Wesley Harding") no sabe lo que hace, lo que piensa, lo que quiere, lo que realmente necesita, o el porque realmente está vivo y haciendo las cosas, el porque respira o el porque debe seguir las normas, el ser humano post-modernista esta tan loco y ladrón como a los que se apuntan bajo ese seudónimo. Sin lugar a dudas, es como en la segunda estrofa, se termina con la genial frase: "...así que ahora dejémonos de falsedades, se está haciendo tarde", donde podemos dar cuenta que no se saca nada con llevar a la vez a la palestra esta conversación de que es ser ladrón o loco, ya que al fin y al cabo, todos lo somos, y se disgrega y apunta con el dedo aquel que se hace notar e identificar en estos paradigmas. He aquí cuando me acuerdo de los comentarios de Franco Basaglia, en donde expone que lo normal es lo que la sociedad, a través de la cultura, las tradiciones, los mitos y sus mecanismos institucionales marcará, delimitará y dictará lo que es estar loco o ser un anti-social.

En la tercera estrofa, muy bien da cuenta Dylan del lugar donde se encuentran los poderosos, las clases sociales altas, en aquel Atalaya donde los príncipes vigilan el posible peligro que pueda venir y el control que conlleva a acumular su fortuna. Dylan acá hace un llamado a dos cosas: el poder de los que lo obtienen y lo manejan, provocando que hagan lo que ellos decidan por todos y de como el ser humano se ha vuelto idiotamente dominado por su propia raza; y en como el pueblo (que es la mayoría) se deja abducir y dominar por dos príncipes. Pero Dylan también propone el grito del gato montañés (o sea, el grito de la revolución), que a la vez, es el miedo de las clases dominantes y el que se representa con dos jinetes acercándose y con el viento a favor de un cambio, o sea, la esperanza de que puede hacer algo mejor.

En la actualidad, quizás ante tanta represión y trauma en lo cultural, en lo intelectual, en lo social, en lo individual, que ésta reflexión de Dylan se puede tomar como un atronador cuento renacentista, pero a la vez, como que no dejar de traspasar épocas. Es a la vez tan válido que hoy en día no se está fuera de contexto decir que todavía el ser humano en general esta atrofiado por él mismo y que a través de la historia no ha sabido aún mirarse al ombligo y realizar la verdadera autocrítica.

Simplemente, me gustaría decir por último, una frase de Bob Dylan: Los tiempos están cambiando. Ojalá con viento a favor en pos para la humanidad entera.

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lunes, octubre 13, 2008

“Los patanes no se suicidan ni son alcohólicos”. Entrevista a Jorge Teillier por Elga Pérez-Laborde

Esta entrevista es extraída de la página de Juan Carlos Villavicencio, en donde además realiza un excelente análisis de la obra de Jorge Teillier. Si gustas, puedes visitar su página en:

Teillier Aleph.




¿De qué tienes miedo?
M
e asusta ver que la gente es tonta. Yo soy también bastante tonto. Tengo miedo a la crueldad. ¿Lees los diarios? Ayer leí con horror cómo un hombre fabricó las circunstancias para matar a un muchacho de diecisiete años por robarle un pan de mantequilla. Una especie de Marqués de Sade... ¿Has leído al Marqués? Uno está a merced de gente desatinada y uno mismo a su vez obra de verdugo ...

¿Te cuesta menos escribir que hablar?
Me cuesta mucho escribir, porque es un proceso de desdoblamiento... Tú dirás que nadie me obliga, pero me sentiría muerto si dejara de escribir, es como privarse de los sueños... El psiquiatra te los quita.

¿Qué sueñas?
¿Tú me los quieres quitar?

No, sólo quiero saber tus inquietudes, tus motivaciones, tus dolores.
Soy alcohólico. Bueno, fui alcohólico. Ya no; hace tres meses que no tomo. Tú sabes, es una enfermedad...

¿Por qué? Hablame de ti...
No me gusta tener amigos, sólo compañeros de juego. Tomo porque no tengo tiempo, el alcohol contrae el tiempo...

¿No preferirias estar lúcido?
Prefiero no estar lúcido... Tú sabes, el aburrimiento, el tedio. Bebo cuando no estoy en lo que me gusta...

¿Qué te gusta?
Leer. Leo por leer. Leo de todo. Tú que eres periodista debes saber lo que dijo MacLuhan: el mensaje es el medio. Me dio rabia descubrir eso... Me carga ese gallo. Me di cuenta que leo por leer, que la motivación no está en el contenido, sino en la mecánica de leer... Veo películas viejas cuando veo televisión. Me interesan para reconstruir cosas, recuerdos. Me gusta mirar para atrás, pero eso no quiere decir que no me guste el progreso.

¿Te interesa la magia?
Como forma literaria. Tienen la misma raíz la magia y la poesía. Creo que algunos poetas pactaron con la naturaleza. Hicieron conjuros. Todos los pueblos tienen un poeta; es práctico. Entre los esquimales saben encantamientos para cazar focas; saben hacer llover entre los mapuches. Saben pactar con los elementos naturales. Saben, como Orfeo, domar a las fieras con el canto.

¿Y cuál es tu poder como poeta?
Domar a las fieras. Conjurar a los poderes del mal...

¿Pero tienes miedo? ¿De qué más tienes miedo?
El siglo veinte. Siglo de los slogans. Me da miedo el miedo de la gente. No les gusta pensar. Uno es rebelde sin darse cuenta, no acepta valores establecidos. Me gusta el dinero, pero me puedo pasar sin él; he aprendido a prescindir...

¿Y qué sientes ahora, después de –haber ganado- los Juegos Florales?
Es molesto ser poeta laureado. La empleada, cuando supo, me llevó un cartapacio de poemas de su marido, un ex-carabinero. Antes, ni me cotizaba.

Cuéntame algo del poeta...
Soy antiaventurero. Mis viajes son sólo imaginarios. Por eso creo que no me interesan los viajes espaciales... Prefiero soñar y anoto algunos sueños. Sueño poemas.

¿Qué sueñas? Cuéntame algún sueño.
Sueno con la vuelta a un pueblo, que a veces es Lautaro, pero no estoy seguro. Una vez soné que llegaba en verano. Estaban mis parientes y encendían el fuego en la chimenea. Yo subía al segundo piso y allí estaba una niña muy linda que era como para mí. De pronto se ponía vieja, como en Shangri-La, y era porque mis parientes dejaban de atizar el fuego... Así, soné un poema. Lo soné entero y lo mandé a Paula. En realidad mandé cuatro poemas. La gente no quiere soñar, la autocensura, por eso no lee poesía...

¿EI trago te ayuda a soñar?
Bueno, borra cierta inhibición, pero siempre es dañino.

Te habrá acarreado muchos problemas, sobre todo con tus mujeres.
Las mujeres siempre tienen conflictos. La del pueblo es más sabia, sabe que el que bebe va a llegar a la casa. Claro que a veces se extralimita y le pega, pero ésa es una muestra de amor del marido que no tiene lenguaje... El chileno no tiene lenguaje. Nos falta expresarnos, somos pobres de expresión. Cuando decimos “tropicalismo” les tenemos envidia a los tropicales. Ellos son mucho más sanos. La mujer humilde ve al hombre que bebe como un niño que anda con sus amigotes. Las más civilizadas o intelectuales creen que pueden cambiarlo. Se aprobleman.

¿Y qué mujer sería Ia adecuada?
Francis Jammes repitió algo que dijo Baudelaire y que yo pienso ahora: la mujer que convive con el poeta debe ser adolescente o prostituta. Son menos conflictivas. Claro que si pones eso mi mujer va a decir que soy un inmaduro...

¿Cómo es tu mujer?
Mi mujer es sensible y encantadora. Ella es estimulante.

¿Qué edad tienes?
41 años. Mi cumpleaños lo celebré quebrándome la nariz.

¿Por qué dices que las intelectuales son conflictivas?
La mujer madura y realizada es conflictiva porque tiene su mundo propio y quiere incorporarte. Uno está entregado al prójimo y éste es algo abstracto. ¿Sabes? No me gustaría que mi hija estuviera casada con un poeta de verdad.

¿Cuáles son los poetas de verdad para ti?
Góngora, Eliseo Diego (se parece a mí en versión mejorada), Baudelaire, Dylan Thomas. A veces leo traducciones y eso me hace sospechar. Pero también leo poetas en alemán aunque no entiendo nada. Puedo sentirlos e invento poemas sobre ellos. Tengo afinidad con los nórdicos. Es el sur que pesa...

Dijiste que tenías miedo del siglo XX.
Nos apoderamos de las cosas y después las cosas se apoderan de uno. Yo no quiero tener cosas. Quiero vivir en el siglo XIX en algunos aspectos.

¿También le temes al dentista?
No. Soy dejado, como buen chileno. Mi parte francesa me lo reprocha mucho...

Háblame de tu mundo afectivo.
Me da miedo la falta de disponibilidad de uno mismo en la pareja. Yo soy muy egoísta, mezquino. No me gusta pedir y no me gusta dar nada. Soy poco afectivo, poco efusivo. No me gusta prestar libros. No presto cosas. Sólo quiero relacionarme de paso no más con la gente.

¿Qué haces en un día cualquiera habitualmente?
Escribo cartas a mi familia. Le escribo a un rumano que admira a Teófilo Cid, a quien le debo el Premio Paula.

¿Por qué a él?
Hice una manda (no la puedo decir). Sólo que en homenaje a Teófilo Cid.

Háblame de él.
Fundador del surrealismo chileno, grupo Mandrágora. Un «dandy» de la miseria. Un tipo que se autoinmoló.

¿Por qué te encomendaste a un poeta?
Algo harán por uno los poetas en el paraíso. Se preocuparán de lo que les preocupaba en la Tierra. A lo mejor hacen concursos.

A los miedosos suele gustarnos el humor. ¿Te interesa?
Leo mucho humor. Me gusta cuando muestra el lado verdadero de las cosas. El humorista es un hombre que se atreve a algo. Un rebelde valiente. Me gustan los actos de humor.

¿Cuál es un acto de humor?
Anunciar que uno se va a suicidar y hacerlo.

¿Eres un suicida latente?
Soy un suicida latente como toda persona respetable. Los patanes no se suicidan ni son alcohólicos...

Supongo que hay algo a lo que no le temes...
No le tengo miedo a la muerte. EI temor a la muerte es señal de buena salud. Quiero creer en la inmortalidad, pero no me la imagino. Por eso no soy un gran poeta: me falta la capacidad de visión, de revelación.




Santiago, I976
en Jorge Teillier: Entrevistas (1962-1996)

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