666 Carretera Dylan: abril 2007

domingo, abril 29, 2007

Proceso de Producción Poética, Parte 1.

Es sábado y camino por la calle Ahumada. No me sentía bien con tanta gente rodeándome, asi que camino de una forma desesperada por Moneda y tengo muy claro donde quiero llegar. A la velocidad que iba, era tan parecido como cuando corren los Contadores a un banco desesperados por recibir dinero, y aunque disfrutaba la caminata con cigarrillo en mano, estaba igual como angustiado de querer llegar al lugar que debía.

Entro al Cafe. Mi asiento acolchonado, mi mesa como tal con mirada directa a una ventana grande que me dirige al Parque Forestal, y Paz (hermosa mesera que me atiende) se predispone a preguntarme: "¿que te servirás ahora?". "Café Amaretto", después de dudar si quería un Irish como opcion a tomar. "Bien, se lo traigo en seguida", me dice Paz, y Yo me predispongo a concentrarme en mis cosas, primero con una lectura directa y fuerte al Libro de Joaquín Sabina "En Carne Viva: Yo Tambien sé Jugarme La Boca" (Edit. Sudamericana, 2ª edición, 2007) y en la cual, sin darme cuenta, el café y los cigarrillos estaban hace rato ya despiertos y riéndose conmigo de éste personaje español que cada vez que lo leo, me entretiene más de lo que pienso. Las camareras me miran y sé que les caigo simpático/atractivo ya que cada vez miran de reojo y escuchan mis risas como niño haciendo una maldad, pero, también analizo y comprendo que les dé cosa realizar la pregunta más obvia que quieren hacer: "¿Porque vienes sólo a beber café, a leer y escribir por horas, en el mismo lugar?" Ahí, sólo tendría que responder: "Los ángeles no son apreciados en la Tierra, sólo cuando son convertidos en Santidad terrenal y los tickets van camino al cielo".

Me detengo, y ya son cerca de 30 hojas en una hora aprox. que me he comido del bendito libro. Y la actitud más obvia para mí es ponerme a pensar, imaginar, volar y mirar en mi alrededor. El deseo de escribir poesía es grande, saco mi cuaderno que está lleno de escritos y curiosiodades y miro que hay una chica mirándome al otro lado de la ventana. Pensé que la conocía, por la atención con que me miraba, a una distancia que podría decirse como a 20 leguas, cuando en realidad eran menos de 100 metros. Nunca la había visto. "¿Que querrá...?", pienso. Y pido el tercer café con Amarretto y me dedico a escribir, apartándome de pensar en como llegar a ella, acercarme y conversarle con mi verborréa. Y aparecio, en mi mente, ésta mujer artista, pintora y danzarina que me ha revolucionado las hormonas en el último mes y que, dadas las situaciones de la propia vida y entre artistas como tal, prefiere no estar conmigo por miedo a lo que le hago sentir. Y pienso en eso y me desconcentro del poema; la niña me sigue mirando desde afuera del cafe, con cara de "te miro, pero no te miro". Y así, con ese cuadro, nadie hacía algo. Y miro y pienso. Y cuando llego a una conclusion, la niña que esta afuera del cafe me mira y se va, con una mirada última diciendo "adiós". Son las 20:30 hrs.

Camina la noche, y mientras más avanza, creo que es hora de conversar con ella. La celebración esta buenísima, me llegué a apretar el estómago riéndome y celebrando, festinando. Pero, la hora ha llegado. La mujer artista y pintora sabe tambien que debe conversar, nos apartamos y como dos personas que sabíamos cual era el fin, solo nos quedaba pendiente el "porque" y si era necesario llegar a pensarlo nuevamente. Ella, no tan decidida y muy insegura de lo que sentía y quería expresar, me dice que no puede: tiene miedo a lo que no siente ahora y a lo que es el futuro. Inseguramente. Propongo una vuelta, una segunda intento al amor de pareja. Y esto no lo decía de hace unos 02 o 03 años atrás, pero lo hize y conté que lo que siento es especial. El "no sé que hacer, no sé nada... No volveré por no hacerte daño a tí" sonó más fuerte que el grito de miles de grillos en una noche despejada en el sur de Chile. Me miró, me abrazo, y con una mirada, se despidio: "Adiós Mauro". Son las 06:00 am del Domingo.

He escrito toda la tarde de éste Domingo. Y me doy cuenta que uno de los mejores poemas que me han salido en éste período creativo de producción es "La Señora Soledad". Está aqui, sentada al lado mío mientras escribo, y me convence que, como diría Sabina: "Estás más sólo que un clavo, convéncete". y grega ésta señora tan particular: "Aprende güevón de los años que haz estado viviendo así. No son en vano. Aprende."

Y aunque sé de los años que he estado viviendo de ésta forma, me cuesta... De hecho me canso.

Pero que más da.

Lo debo aceptar. Fuck!!!

jueves, abril 19, 2007

De Síntoma, Trauma Sexual, Psicoanalisis, Sexo, y los Sueños.

Freud, en su desarrollo histórico y teórico, no hace distinciones entre individuo y cultura, ya que éste conflicto no es individual: es un problema genérico. En 1895, Freud lanza su primer libro (“Psicoanálisis”), más tarde en 1922, lanza un artículo en una revista en que el Psicoanálisis puede ser visto de tres formas:

a) El Psicoanálisis es una teoría sobre “algo oculto”.
b) Es un método de tratamiento de la neurosis basada, también en lo “oculto”.
c) Es un cúmulo de un conjunto de concepciones.

Los síntomas son significantes, es decir, en el sentido de que significan “algo más que ellos mismos”, una “cosa que está oculta”. Lo que está oculto, como lo llama en un principio, lo considera como una fase específica del inicio de la neurosis, tomándolo como una formación de retorno de lo reprimido, siendo a la vez, un proceso independiente de los factores del conflicto defensivo, debiendo su existencia a otros procesos distintos. El síntoma no actúa tan sólo como una forma substitutiva de lo reprimido, si no que además, actúa como una formación reactiva de éste. La causa de los síntomas es un trauma sexual.

El trauma sexual es un hecho real que sucede en la infancia, o sea, un acontecimiento personal de la historia del sujeto, resultando de condiciones psicológicas en la que éste se encuentra en el momento de lo acontecido, impidiendo una reacción adecuada, y teniendo un conflicto psíquico que impide al sujeto a integrar en su personalidad consciente, la experiencia que le ha sobrevenido no pudiendo tramitarlo, permutando en una sofocación. Pueden ser de dos tipos: ser activos (histeria) o pasivo (neurosis obsesiva).

Estos dos traumas son indicadores de neurosis. Lo psíquico organiza la realidad a través de falsos, que den síntomas, releen en el cuerpo síntoma conversivo y éste convierte el síntoma dentro del cuerpo. Por ejemplo, cuando uno está en pareja, encuentra una socialización de uno mismo en el otro (cosas del padre o de la Madre), remitiéndome al hallazgo de objeto. Freud equipara el plano psíquico y el material conllevando a que toda la realidad es la realidad psíquica, teniendo acceso a tan sólo a ésta última.

La producción del trauma ocultaba algo más, la aspiración de la descarga total de energía: ésta no es aceptable, porque sino habría un principio de nirvana, un estado neutro, un estado de muerte, aunque es la tendencia del aparato psíquico de reducir a cero, o al menos de reducir lo más posible en sí mismo toda cantidad de excitación tanto de origen externo o interno, como también no es ni genérico, ni social.

Ahora bien todo trauma en la teoría freudiana, tiene efectos directos en relación a la sexualidad, ello se sitúa en la infancia porque justamente es en esa instancia en que se estructura la identidad, conforme a que se sientan las bases a la constitución (el tránsito del complejo edípico como lo simbólico). Esto es apreciable entre los 3 y 5 años cuando el niño se constituye como un individuo social.

Para ello se debe de tener en cuenta los estadios oral , anal y genital, por los cuales el niño transita, entendiéndose como un proceso social, y no desde el desarrollo de lo fisiológico, sino desde el contenido de la sexualidad que implica reconocerse como un falo al ingreso de la institución escolar y que se desarrolla en la sujeción social. Uno es un sujeto, sujeto a lo social.

Es por esto que el acto de hablar, para Freud, le hace referencia a las condiciones en las que se desenvuelve el sujeto en el lenguaje (siendo su medio natural), por lo cual, la palabra estará pervertida sexualmente en el desarrollo de la vida humana. A través del lenguaje se puede comprender la sexualidad más allá de la genitalidad misma; lo infantil no será aquello que ocurre en la infancia del hombre y que se tome como una huella que le habla desde el pasado, ya que lo infantil será lo que de primario sigue habiendo en la sexualidad de todos los sujetos.

En los “Tres ensayos para una teoría sexual” (1905) Freud inicia una línea de investigación que le guía, en donde anuncia el valor fundamental de que la sexualidad tiene en la vida de los sujetos. El deseo sexual, infantil y reprimido como motor del sueño en “La interpretación de los sueños” es también la primera aproximación al objeto de conocimiento que define el concepto de inconsciente. Por ejemplo el excremento, el niño y el pene forman una unidad inconsciente, en donde los conceptos de heces-dinero-regalo-niño-pene son tratados en el inconsciente como de significaciones idénticas y representadas por símbolos comunes siendo fácilmente confundidos en los productos inconscientes, de tal forma que son intercambiables y equivalentes. La función de los genitales femeninos en la reproducción sólo es descubierta posteriormente, pues el pequeño investigador imagina que los niños se desarrollan en el intestino materno y son paridos por el ano. Esta hipótesis, conocida como teoría de la cloaca, traspasa la línea de duración del período sexual infantil.

Freud va del reconocimiento de una sexualidad infantil hasta su semejanza con la sexualidad adulta, situando al niño en el primer peldaño de una escala evolutiva que madura hasta llegar a la edad adulta y que se constituye definitivamente en el encuentro de un objeto apropiado a su sexo. Más allá del reconocimiento de una sexualidad infantil, como ocurriera con la mujer, una idea diferente para pensar lo que es un niño y, en definitiva, para pensar lo que es la constitución psíquica del sujeto. El sujeto psíquico no se constituye en un proceso de maduración temporal y biológica, sino que se produce jalonado por los significantes que desde el Otro se le presentan como demanda, no tratándose de un tiempo cronológico, sino de un proceso discontinuo regulado por un tiempo futuro anterior o recursivo.

La sexualidad suscita el reconocimiento último de la sexualidad infantil, de sus condiciones polimórficas originales y la constatación dolorosa de que no hay inocencia, impidiendo que percibiéramos lo que realmente enseña, con respecto a la instancia de la sexualidad, todos los sujetos, niños y adultos, están en igualdad de condiciones Por lo cual la neurosis permite que ciertas organizaciones infantiles permanecen fijas en el adulto, en ocasiones durante toda la vida, en donde éstas organizaciones no responden a un desarrollo evolutivo determinado por el crecimiento físico del sujeto, sino a la cadena de significantes a la que el sujeto se encuentra atado, es decir, a la teoría sexual infantil a la que se halla fijado el sujeto en su particular resolución del enigma de la sexualidad. Lo que inicia su curiosidad tampoco es la atracción que sobre el niño ejerce en el sexo contrario, ya que es la presencia de otro niño, como lo son los celos generados por la mirada desviada de la madre, lo que espolea su curiosidad y pone en cuestión el amor de los padres.