Bruce y el Forajido Pete.
Forajido Pete
En la cordillera de los Apalaches nació un bebé
Que a los seis meses de edad ya había estado tres meses en la cárcel
En pañales y sobre sus piecitos de bebé robó un banco
Todo lo que dijo fue: “Señores, mi nombre es Forajido Pete”
Soy Forajido Pete, soy Forajido Pete, ¿pueden escucharme?
A los 25 se robó un caballo Mustang
Y en él dio le vueltas y vueltas a la rueda del Cielo
Jesús, Padre Mío, soy un forajido, asesino y bandido
Y me detengo sólo para remendar mi dolor
Soy Forajido Pete, soy Forajido Pete, ¿puedes oírme?
Dejó su rastro de lágrimas por toda la región
Y adonde iba las mujeres lloraban y los hombres morían
Una noche despertó de una visión de su propia muerte
Ensilló su caballo y cabalgó hasta el Oeste profundo
Se casó con una chica Navajo y sentó cabeza en la reservación
Y mientras la nieve caía él abrazaba a su hermosa
hija contra su pecho
Soy Forajido Pete, soy Forajido Pete, ¿puedes oírme?
¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme?
Desde el Este, cabalgando un garañón irlandés, llegó el cazador de recompensas Dan
Su corazón se aceleraba y le pesaba por la necesidad de capturar a su hombre
Encontró a Pete pescando tranquilo a la orilla del río
Sacó su revólver y lo cargó
Le dijo: “Pete, tu crees que has cambiado, pero no es así”
Amartilló la pistola, jaló el gatillo y
gritó, “Empecemos”
Pete sacó un cuchillo de su bota, lo lanzó,
Y le atravesó el corazón a Dan
Dan sonrió mientras yacía en su propia sangre muriendo al sol
Le susurró a Pete al oído: “No podemos deshacer esas
cosas que hemos hecho”
Tú eres Forajido Pete, tú eres forajido Pete, ¿puedes escucharme?
¿Puedes escucharme? ¿Puedes escucharme?
Por cuarenta días y noches Pete galopó sin detenerse
Hasta que se sentó en la cima helada de una montaña
Vió a un halcón zigzagueando en una corriente de viento del desierto
Se acercó hasta la orilla y hundió con fuerza las espuelas
en los costados de su caballo
Unos dicen que Pete y su caballo se desvanecieron en la orilla
Otros dicen que permanecen congelados en las alturas de esa roca gélida
Una jovencita Navajo de piel muy tersa se baña en el río,
y se anuda una hebra de las chaparreras de Pete en el cabello
Forajido Pete, Forajido Pete, ¿puedes oírme?
¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme?
¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme?
















