El arte es un acto imprescindible para el ser humano de comunicación, en

el cual se expresa emociones, ideas o una opinión de la visión personal del autor con la sociedad y el mundo en el cual se encuentra inserto, a través de ideas lingüísticas, de la pintura, en lo musical, o haciendo combinaciones. Es más, el arte fue nuestra primera forma de comunicarnos, en nuestra era primitiva a través de los primeros dibujos en cuevas, lo cual puedo decir que el arte como tal atraviesa nuestros genes y actuamos como tal expresamos y sentimos nuestros sentimientos, ideas, etc. Vigotsky (psicólogo ruso) afirma en su libro “Psicología del Arte” una bella frase: “el acto de crear una obra artística no es un acto místico o divino de nuestra alma, sino que un acto tan real como el resto de los movimientos de nuestro cuerpo, sólo que es mucho más complejo”, o sea, que el arte pasa a ser algo tan necesario como el acto de respirar, caminar, besar, leer, lo cual también comprendemos en que el arte, a la vez, es percepción y sensación de nuestros sentidos, y así nuestro motor de conexión con el mundo. Freud explicaría en darle una respuesta a la fluidez de la pulsión (en este caso en lo artístico) en lo que es el acto de la sublimación definiéndolo como un mecanismo de defensa que consiste en cambiar el objeto pulsional de deseo (ya que todos nuestros deseos o pulsión debieran ser reprimidos e instalados en lo inconciente) en otro objeto, para dirigirlo y engañar a nuestro conciente y hacerlo pasar por un “camino” con connotación de prestigio social para la persona, como lo es el arte, la religión, la política, la ciencia, etc. Es por esto que la bohemia da un espacio en que artistas e intelectuales puedan dejarse fluir con libertad en conversaciones o en creaciones artísticas (por tan solo nombrar dos situaciones), ya que muy bien con la ayuda de un buen trago o unas cervezas (desinhibidor) y el buen amigo cigarro (activante neuronal) logra que el acto posible, por ejemplo, de que un poeta pueda sentarse y escribir largas horas de la noche (que nunca terminan) en crear y crear en una hoja sea de papel, o servilleta, o de de confort, etc., o que las personas que compongan el bar bohemio de ocasión pueda destilar conversaciones que conlleve a más que una conversación, a un acto como tal de arte. En resumen, al hecho de ser o estar en la bohemia misma del bar de ocasión, es desde ya un acto bohemio en que el arte asume como un medio de creación, y que la psicología trata de explicarlo en como el ser humano produce toda esa fuerza de la libido de la psiquis en el acto mismo de la creación.
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